jueves, 18 de febrero de 2010

CASTIGO DEL TIEMPO

Momentáneamente, el aislado cuarto sin ventanas quedó envuelto en la penumbra a causa de una violenta variaciín en el voltaje. Un clic metálico se escuchó de pronto, y una nube de color verdoso brilló bajo la pálida luz de una lámpara de escritorio. Roger Krankeit sonrió complacido; no tenia fuerzas para más. Su mayor invento, finalmente, estaba hecho. Después de días y noches de trabajo y sufrimiento, la mayor creación de la imaginación humana había tomado forma: Krankeit acababa de inventar la tan soñada máquina del tiempo. Orgulloso, contemplo con deleite el pequeño artilugio lleno de cables y minúsculos botones. Era pequeño, en efecto... perfercto para ser utilizado cuando Krankeit lo dispusiera; perfecto para cumplir todas las posibilidades que había imaginado.Podria viajar al pasadoy absorber el conocimientode las épocas y los grandes científicos. Conoceria a Bohr, Einstein o al mismo Galileo, Mejor aún, viajaria al futuro y utilizaria sus conocimientos para aplastar a los hombres de ciencia modernos... podía hacer de todo lo que quisiera.
Pero la ambición de Krankeit fué más allá de lo que había imaginado hasta entonces.
Sus pensamientos formaron una idea ansiosa y punzante: iría hasta el momento en que el hombre apareció en el mundo. Contemplaría a los primeros humanos y, tal vez hasta podría convertirse en una figura de adoracion al revelarle secretos y enseñanzas. Sí... sería un Diós para ellos.
El artilugio emitió un largo zumbido y dejó escapar una nube de humo amarillento por su punta en forma de espina. Estaba ansioso por ser utilizado...¡Al duablo el presente! Krankeit escaparía hacia el pasado y formaría su propio futuro, un futuro en que el fuera un hombre más grande. Presionó algunos botones y su maquina quedó lista para el viaje. Antes de ello, Krankeit se dirigio hacia un destartalado escritorio y tomó un viejo y pesado revólver del calibre 45 Colt.
Potencia, justo lo que quería para su expedición. No sabía con que bestias prehistóricas podria enfrentarse...lo mejor era ir bien preparado. Guardó el arma en un bolsillo de su blanca bata de laboratorio y tomó en sus frazos al pequeño artilugio. Bajó un par de palancas e -inmediatamente- una niebla oscura y espesa cubrió sus ojos.
Una nausea terrible se apoderó de el y sintió que la cabeza se desprendía de su cuello. La niebla, poco a poco, comenzo a dispersarse, y Krankeit pudo ver con claridad. No se encontraba ya en su miserable cuarto de trabajo. Antes sus ojos se extendía una llanura gigantesca y solitaria. en el cielo brillaban tres soles anaranjados, y una serie de arbustos completamente desconocidos poblaban el suelo fertil, hirvirente de insectos negros y asquerosos. Algunas cuevas, problables refugios de bestias, podrían ser observadas a lo lejos, y krankeit dirigio sus pasos hacia ells; la fascinación inicial se había conrtido en la ansiedad del descubridor. Al acercarse a una gruta y encontrarla vacía, escucho un ruido sordo que provenía de su espalda. Giró su cuertpo y dejó escapar un grito al observar la cosa que había estado detrás de el. Un ser horrendo, semejante a un mono deforme, lo miraba detenidamente con unos ojos gigantescos y brillantes. el ser caminaba a cuatro patas, siendo estas belludas y enormes, como las de un gorila. El monstruo abrió su horrenda boca, dejando ver una hilera de dientes putrefactos una lengua negra, mientras emitía un aullido terrible, salvaje. Krankeit no esperó más. con un movimiento rápido echó mano al revólver y descargó un tiro contra la bestia. La detonación sonó brutalmente, y el eco se encargó de repetirla. El monstruo cayó al suelo, herido fatalmente. Por un momento intentó arrastrarse por el suelo, dejando uncamino de sangre verde y hedionda, pero Krankeit apretó el gatillo de nuevo. La bala penetró en uno de los ojos de la bestia, destrozando su cerebro y matándolo finalmente. Todo quedó en profundo silencio después. La pequeña máquina gritó a su manera, con un zumbido profundo y metálico. Sobresaltado, Krankeit contemplo con horror como el artilugio comenzaba a desmoronarse poco a poco. Como si si fuera un terrón de polvo deshecho por el viento, la máquina desapareció con lentitud, quedando en su lugar el vacío más completo. Por un momento Krankeit quedó en shock, pero eso duró poco, puesto que no pudo evitar llorar de pánico al ver que el mismo se desintegraría. Manos, piernas, brazos... su cuerpo se deshacía inevitablemente, hasta que no quedó absolutamente anda. En la llanurasilenciosa, sólo permanecieron los insectos, que quedaron destinados a dominar la tierra desde ese momento. Miles de años de civilización humana se desintegraron con Roger Krnkeit. Con su pesado revóver .45, habóa matado al primer antepasado del hombre.