lunes, 14 de diciembre de 2009

LA MUERTE


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos-esta muerte que nos acompañade la mañana a la noche, insomne,sorda, como un viejo remordimientoo un vicio absurdo-. Tus ojosserán una vana palabra,un grito acallado, un silencio.Así los ves cada mañanacuando sola sobre ti misma te inclinasen el espejo. Oh querida esperanza,también ese día sabremos nosotrosque eres la vida y eres la nada.Para todos tiene la muerte una mirada.Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.Será como abandonar un vicio,como contemplar en el espejoel resurgir de un rostro muerto,como escuchar unos labios cerrados.Mudos, descenderemos en el remolino.

martes, 17 de noviembre de 2009

¿Qué pasa mientras duermes?

María duerme. Le ha costado mucho hacerlo, el miedo y el estrés se lo impedían con tesón; tiene verdadero pánico a quedarse dormida. Pero el cansancio finalmente la ha rendido. Padece de insomnio desde hace tiempo, descansa poco, pero llega un momento cada noche en que el agotamiento la vence debido a la falta de sueño y a la angustia acumulada por él durante el día, aunque siempre vuelve a despertarse al poco de cerrar los ojos, con horribles pesadillas, acumulando más fatiga y amargura.De repente, siente algo ya cotidiano para su desgracia. Su psicólogo le ha dicho que es precisamente debido a ese cansancio acumulado, que se salta algunas fases del sueño y eso la hace soñar y tener esas sensaciones, pero para ella son demasiado reales, y sólo al despertarse encuentra paz, pero para caer de nuevo en la tortura del insomnio.Su cuerpo se aplasta contra la cama, como si algo la empujase, nota como el colchón se hunde por su peso, como si éste fuera mucho mayor; y como se aprieta su cara contra la almohada. Tiene la necesidad de despertarse, pero necesita dormir, así que intenta obviar lo que sueña como le ha recomendado su psicólogo. Entonces un destello rojo, acompañado de un murmullo gutural. El terror la inunda, su corazón se acelera, suda. Podría despertase si quisiera porque, aún durmiendo, es consciente de lo que pasa, y se ha despertado muchas veces en otras ocasiones, cuando la sensación de ahogo y el horror quebraban sus nervios. Pero su psicólogo le recomendó que no lo hiciera, sólo son sueños inofensivos y ella debe dormir porque lo necesita como cualquier ser humano. Su semblante se contornea por el espanto pero opta por intentar relajarse, no hacer caso de lo que siente; debe dormir.Entonces la alucinación cambia. Ahora nota como si una fuerza invisible la arrastrara hacia el suelo; tira de ella arrancándola de la cama. Sabe que no es así, que sigue en su lecho, que sólo es un delirio. El suelo se abre, una intensa luz roja emerge de la grieta y la ciega. Gira la cabeza hacia atrás para proteger sus ojos, esos que tiene cerrados, pero sigue viendo, aún cuando no lo desea. Y entonces, ve su cuerpo en la cama, ve su rostro deformado por el terror. Siente que se hunde, que está abandonando su cuerpo y su alma se desploma en un abismo de un rojo infernal, en una especie de inframundo siniestro.Lucha por despertarse, pero ahora no puede. Es como si algo se lo impidiese de alguna manera; percibe, nota, que la consciencia está ahí al lado, pero no puede acceder a ella. Llora de impotencia, su corazón late desbocado, su respiración es tan excitada que siente como si sus doloridos pulmones fuesen a estallar. Entonces ve cientos de manos que se acercan a ella. No… es ella la que se acerca a las manos. Oye alaridos iracundos, las manos quieren atraparla, quieren hacerle daño. Finalmente, grita aterrada, su corazón golpea tan fuertemente su pecho que parece capaz de atravesarlo y salir disparado al exterior.Entonces, lo ve. Las manos no quieren atraparla; las voces gritan, pero no execraciones, sino súplicas. Le están pidiendo ayuda, quieren que ella las libere de su tormento, que las saque de lo que parece el infierno. María alarga su brazo de forma inconsciente para ayudar sin saber como. Roza apenas una de las manos y entonces siente como si hubiera metido la suya en una hoguera, una quemazón horrible la obliga a retirarla. Y ve horrores sin igual, como si con ese leve contacto, toda una vida de vejaciones, dolor y martirios sin precedentes se hubieran transmitido a su mente. Contempla las caras de los condenados, como lloran y suplican. Una sombra demoníaca y alada se acerca volando a ella. No puede soportarlo más, grita como nunca lo hizo, una mezcla de ira y pánico. Siente como le duele la garganta, como pierde la voz, sus cuerdas vocales a punto de romperse, pero sigue chillando. Observa impotente como la sombra se acerca cada vez más a ella inexorablemente… entonces su visión se distorsiona.Siente un fuerte envión que la regresa violentamente a su cuerpo; oye su grito y se despierta. Su propio alarido la ha despertado. Abre los ojos, se incorpora sentándose en la cama y mira al suelo. No ve agujero ni luz alguna. Mira su mano, no tiene marcas pero aún le duele la quemazón y recuerda las terribles imágenes que visualizó.Se levanta llorando, se arranca a tirones la blusa con la que dormía, quedándose totalmente desnuda. Loca de rabia, arroja los jirones lejos de sí y se abraza, compungida, llorando y gimiendo, temblando, y siente que su piel está ardiendo. Instintivamente, corre a la ducha, se quiebra bajo el agua helada, se desmorona y cae llorando de rodillas. Sólo fue una pesadilla, pero era demasiado real, incluso aún le duele la mano. ¿Y si no fue un sueño? Sí que lo fue.Siente ganas de acabar con su vida, ya no puede más, está harta de vivir, el insomnio convierte su miserable existencia en una tortura continua. Angustia, ansiedad, amargura, odio, ya no sabe lo que siente, es un torbellino de sensaciones nefastas. Piensa que se está volviendo loca. Sale de la ducha, corre desnuda y mojada hacia la mesa donde había cenado, y toma el cuchillo que había utilizado, dispuesta a quitarse la vida. Se dispone a atravesarse el corazón, apoya el frío metal en su piel, y la punta atraviesa apenas la primera capa de la piel dolorosamente. El pinchazo la hace retroceder, pero no queriendo sucumbir ante la duda, vuelve a posicionarlo contra su pecho, armándose de coraje. No puede controlar el temblor de su cuerpo, ni los sollozos que escapan de sus labios… entonces, algo cambia en su interior de repente, el miedo y la depresión se tornan en una furia inusitada, no quiere hacerlo; no va a dejarse ganar.Ya no llora, se alza estirando su cuerpo llena de ira. Regresa al cuarto de baño, contempla su semblante en el espejo, sus ojos coléricos, mira su seno y unas gotas de sangre resbalando desde él hasta su vientre. Vuelve a entrar en la ducha despacio, el agua se tiñe de rojo limpiando su sangre. Mira hacia arriba, con el agua golpeando su rostro. Una súbita energía la recorre, a pesar de estar exhausta y no haber dormido. Siente que podría afrontar casi cualquier cosa. La adrenalina vigoriza sus músculos de una forma increíble, está demasiado furiosa.Sale de la ducha y seca su cuerpo. Se sienta en un pequeño sofá. Esta noche no dormirá más, pero descansará lo que pueda.Algo tras la ventana la observa, una figura alada y diabólica. Lo que podría llamarse su cara se contornea por la frustración, sus ojos irradian un odio mefistofélico. Sin más se sumerge volando en la oscuridad de la noche.

martes, 13 de octubre de 2009

LA HISTORIA DE ELIZABETH BÁTHORY

Existen muchas leyendas acerca de vampiros. Sin embargo existen documentos oficiales que demuestran la existencia de una auténtica vampira del Siglo XVII. Elizabeth Bathory.
Elizabeth Bathory nació en 1560 en una de las mejores familias de Transilvania. Tenia muchos parientes poderosos, un cardenal, un príncipe, y un primo que era el primer ministro de Ungaria. El más famoso de su familia era tal vez el Rey de Polonia Steven.
Elizabeth se caso con el Conde Ferencz Nasdasdy, a la edad de 15 años, sin embargo ella conservo el apellido. Ellos Vivian en el castillo Csejthe en Nyitra. El conde tenía fuertes batallas. Su apodo era ´El héroe negro de Hungaria´, mientras el estaba afuera, el sirviente de Elizabeth, Thorko la introdujo al ocultismo.
Elizabeth no podía soportar el dominio de su suegra, ella empezó a torturar las chicas de la servidumbre con la ayuda de su vieja enfermera Iioona Joo, y sus otros cómplices, el mayordomo Johannes Ujvary, Thorko, un leñador llamado Darvula y una bruja: Dorottya Szentes.
En 1600, Ferencz muere y empieza el verdadero periodo de atrocidades de Elizabeth, para empezar mando lejos a su suegra. Ella era bastante vanidosa y temía a hacerse vieja y perder la belleza.
Un DIA por accidente una chica de la servidumbre le jalo un cabello mientras la peinaba, Elizabeth le apretó la mano tan duro a la chica que empezo a desangrar, cuya sangre cayó en la mano de Elizabeth. En el instante ella sintió, en su piel una frescura que nunca había sentido, ella estaba segura de que había descubierto el secreto para la eterna piel joven!!!. Ella le dijo a su mayordomo y a Thorko que ataran a la sirvienta, la ataron, la cortaron y llenaron una tina con su sangre. Elizabeth se baño en ella para hacer bello todo su cuerpo. Durante los 10 siguientes años, el impulso del mal de Elizabeth la proveyó de nuevas chicas para sacarles la sangre en rituales y para sus baños de sangre. Pero una de sus víctimas de escapo y le dijo a las autoridades lo que estaba pasando en el castillo Csejthe. El Rey Mathias de Hungaria le ordeno al primo de Elizabeth, el Conde Cuyorgy Thurzo, gobernador de la provincia que investigara el castillo.
En Diciembre 30, de 1610, ellos registraron el castillo. Quedaron horrorizados por las terribles cosas que vieron ahí: Una chica muerta en la recamara, desangrada y otra vía que su cuerpo tenia hoyos, en el calabozo descubrieron muchas mujeres vivas, entre las cuales algunas habían sido agujeradas, abajo del castillo exhumaron los cuerpos de alrededor de 50 mujeres.
Elizabeth fue puesta en arresto, en su propia casa. Tuvo un juicio en 1611 en Bicse, se negó a declararse culpable o inocente y nunca apareció al juicio. Un manuscrito del juicio, aun sigue en Hungaria! El mayordomo Johannes Ujvary, testifico que habían sido asesinadas alrededor de 37 mujeres solteras, 6 de las cuales trabajaban en el castillo; las victimas eran atadas hacia arriba y cortadas con tijeras; algunas veces las dos brujas torturaban a las mujeres, o hasta la Condesa misma. La vieja enfermera de Elizabeth testifico que alrededor de 40 mujeres habían sido torturadas y asesinadas. Toda la gente que estuvo involucrada en los asesinatos se les corto la cabeza y se les cremo, exceptuando la Condesa y las dos brujas. Las dos cómplices brujas se les rompieron los dedos, y fueron quemadas vivas.
La corte nunca hizo convicta a la Condesa Elizabeth de ningún crimen. Unos constructores, fueron al castillo y pusieron paredes en ventanas y puertas dejando a la Condesa adentro. Dejaron un pequeño hueco por donde se le pasaba comida. El rey Mathias II demandaba la muerte para Elizabeth, pero debido a su primo el primer ministro, el rey acordó una indefinida condena, que significaba confinamiento a solas para toda la vida.
En 1614, 4 años desde que la atraparon entre paredes, uno de los guardias quería ver a esa famosa belleza. Y vio su demacrada cabeza en el suelo. Elizabeth Bathory, ‘La Condesa Sangrienta’ estaba muerta.
Existen algunas conexiones entre los Bathory y los Drácula. El comandante de la expedición que ayudó a Drácula a a regresar al trono en 1476 era el príncipe Steven Bathory. Un pariente de Drácula, del castillo de Fagaras, tuvo mucho que ver con los Bathory durante el tiempo de Elizabeth. Las dos familias tenían un diseño de dragón en sus escudos.
Otro detalle fue que la Condesa, cuando tenía entre 4 y 5 años tenía ataques violentos. No creo que haya sido epilepsia, tal vez otro desorden neurológico explique ese comportamiento.

lunes, 12 de octubre de 2009

La oración de Elisabeth

Venid a mí, nubes,
Alzaos cual fatal tormenta
Para destriparlas,
Que el manto nocturno sea testigo
Y destruya a quién se resiste
Y busca mi dolor,
Que con su sangre yo me lave,
Por la belleza eterna
Yo os lo pido.



Esto es un adelanto de mi siguiente relato, ya que el anterior veo que no gustó mucho...

jueves, 8 de octubre de 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

¿Un extraterrestre en México?

Las imágenes son impresionantes: un supuesto pequeño extraterrestre, que fue encontrado en una granja de México, apareció en un video difundido por la televisión de ese país. Aunque el descubrimiento se produjo en mayo de 2007, recién ahora se conoció la grabación.
En la cinta se observa a Marao López, el hombre que encontró a la criatura. En su relato, describe que gritaba y que se movía para tratar de escapar de la trampera en la que había caído. Con la ayuda de otras personas, lo sumergió en agua hasta que, luego de varias horas, el extraterrestre perdió la vida.

Las risas de las brujas.

En el complejo de verano de la playa del Saler ocurrió algo. La familia de Lorena se hizo amiga de otra familia numerosa, concretamente de dos hermanos: Belén y Miki.
Belén era de la edad de la hermana mayor, y Miki salía aquel verano con Lorena.
Aquel verano era el verano en que la prima Merche y el amigo de la familia estaban haciendo un mes, y en esta ocasión no había padres que vigilaran los actos de sus hijos.
Allí estaban Lorena y Nieves (la hermana mayor), la prima Merche y Jorge, el amigo de la familia, y los hermanos de Belén y Miki.
Decidieron jugar a la ouija y como no tenían tablero, Lorena se ofreció a hacer las letras recortando trozos de las tapas de sus libretas y escribiéndolas con un rotulador gordo.

Se pusieron alrededor de la mesa redonda rociando esta con unas gotas de aceite para que el vaso se deslizara sin que apenas los dedos llegaran a tocarlo. Todo estaba previsto para poner las cosas fáciles al espíritu que viniera.
Comenzaron riéndose y bromeando. Entonces Nieves se puso seria y dijo que ya estaba bien.
- concentrémonos de verdad.
Todos hicieron caso. Ya nadie se río con aquello de “espíritu, si estas ahí, danos una respuesta”.

A los pocos minutos Miki comenzó a golpear rítmicamente el vaso con su dedo. Estaba totalmente absorto con su mirada fija –aunque parecía perdida- sobre el vaso, y golpeando una y otra vez. Levantaba el dedo, lo dejaba caer sobre el vaso, y así repetidas veces.
Lorena tenía a Miki al lado y le pidió la mano por los ojos. Miki respondió bajando los parpados para no abrirlos durante un rato. Pero lo que ocurrió fue algo espeluznante.
En el mismo momento en que cerro los ojos, su dedo toco por ultima vez el vaso, y acto seguido se desmayo sobre la mesa.
Como pudieron trasladaron su pesado cuerpo al sofá y lo dejaron allí preguntándose que le ocurría. Entonces se dieron cuenta de dos detalles: por un lado, de sus ojos cerrados se deslizaban lágrimas, y por otro, de su boca entreabiertas empezaba a escuchar una risa… una malvada risa femenina que parecía propia de una bruja.
Se asustaron y Nieves le pidió ayuda a Merche:
-tu tienes poderes Merche, haz algo por favor.
Merche respiro hondo y salio al balcón para concentrarse en soledad. Era verdad, tenia ciertos poderes, no en vano decían que su propia madre era una bruja.

Mientras tanto Belén miraba nerviosa a su hermano, Jorge y Nieves se miraban y se preguntaban que era esa risa que salía de su boca, Lorena, desde los pies de Miki, miraba hacia el balcón rezando para que Merche pudiera sacarlo del trance.
Merche entro y se dirigió hacia Miki que seguía tendido en el sofá. Le copio la mano, y con voz grave le dijo:
- Miki, despiértate.
Fue una orden. Y en un minuto los ojos de Miki estuvieron luchando por abrirse. Cuando al final lo hizo se sentía mareado y extraño.
Antes de contarle lo sucedido, Lorena le pregunto que había sentido:
- Tenía frío y calor, todo se puso negro, y no recuerdo nada más.

Mientras trataban de tranquilizar a Miki, Lorena se dedico a desmantelar la mesa. Todas las letras se iban a ir a la basura, pero algo llamo su atención.
Una letra había sido perjudicada con el aceite, estaba manchada. Lorena la levanto, era la letra “L”. Con estupor comprobó que el aceite había formado lo que desde nuestra infancia considerábamos un fantasma, ese que hasta te puedes comer en helado o que aparece en dibujos infantiles. El fantasma tenía una especie de boca hacia abajo. Al darle la vuelta a la letra comprobó algo más: por detrás, la boca sonreía. Miki había llorado y había reído… aunque no lo recordaba. Las letras mostraban ambos estados de ánimo.
Curiosamente Lorena no se percato de la relación entre estos dos detalles hasta que alguien, una amiga, lo relaciono y se lo dijo. Lorena cayo en la cuenta y desde entonces la historia le da más terror.

Pero hay una cosa más en esta historia: dicen que al terminar una sesión hay que romper el vaso para que el espíritu se marche de la habitación donde se ha hecho la ouija. Ellos tiraron el vaso desde un tercer piso… y no se rompió.

viernes, 25 de septiembre de 2009

LA MANO NEGRA

Alguna vez, en la familia de Lorena ya había ocurrido que a sus hermanas les habían acariciado el pelo, la espalda o incluso empujado… La noche en que le ocurrió a Lorena este breve episodio dormía sola. Compartía habitación con su hermana pequeña, pero ella no estaba.
Se abrazo a la almohada, dejándose llevar por el sueño, estirada y con el rostro hacia el techo. La almohada estaba agarrada por su brazo izquierdo, y allí permaneció todo el tiempo.
Cuando ya estaba empezando a dormirse ocurrió:
Un golpe seco debajo de su ombligo y encima de su pubis la despertó de repente. Casi se levanto pero no lo hizo, tan solo permaneció quieta mirando a su alrededor y analizando todo: la almohada no había sido, seguía abrazada a su izquierda… estaba sola, y nadie había tenido tiempo de entrar, pegarle y luego salir…
Pensó y recordó otro episodio, cuando un de semana se había marchado con unos amigos a celebrar un weekend en una casa de Icona en mitad de una montaña de Ayora. Todos iban a ponerse hasta arriba de tripis, pero ella no lo hizo. Tenia el suyo, pero no lo tomo, simplemente lo guardo.
La casa tenía apenas dos habitaciones: donde se dormía – un amplio cuarto donde había tirado en el suelo un colchón de matrimonio y una litera de madera -, y el salón, donde pensaban correr la juerga.
Menos una pareja que se marcho a la habitación, el resto permaneció en el salón tomando tripis, fumando porros y bebiendo alcohol. La fiesta no acabaría hasta el día siguiente. Lorena, por algún extraño motivo, no hizo nada de eso, y decidió irse a dormir.
No era cómodo tumbarse allí con aquella pareja que –si bien no estaban haciendo nada – si buscarían algo de intimidad, pero por algún motivo que ni ella sabia, Lorena decidió tumbarse en una esquina de la litera, con el cuerpo pegado a la madera, los brazos flexionados en dirección hacia su cabeza, sin apenas un solo hueco por el que alguien pudiera hacer lo que hizo: tocarle el pecho.
No recordaba si era el izquierdo o el derecho cuando me lo contó, pero si recordaba la sensación de pánico que sintió. Algo había tocado su pecho como si lo amasara, y no había espacio entre sus brazos para conseguir tal hazaña.
También en aquella ocasión, tras sentir un escalofrío en la espalda y notar como abría desmesuradamente los ojos por el miedo, analizo la situación. La pareja seguía tumbada en su rincón, y no había nadie más.
Su determinación fue más que sorprendente. Se dijo: si tengo que sufrir alucinaciones, al menos que sea con un tripi en el cuerpo. Curiosamente, el resto de la noche no le ocurrió nada más. Se comió su tripi, bebió alcohol y se río.