María duerme. Le ha costado mucho hacerlo, el miedo y el estrés se lo impedían con tensión; tiene verdadero pánico a quedarse dormida. Pero el cansancio finalmente la ha rendido. Padece de insomnio desde hace tiempo, descansa poco, pero llega un momento cada noche en que el agotamiento la vence debido a la falta de sueño y a la angustia acumulada por él durante el día, auqnue siempre cuelve a despertanse al poco de cerrar los ojos, con horribles pesadillas, acumulando más fatiga y amargura.De repente, siente algo ya cotidiano para si desgracia. Su psicólogo le ha dicho que es precisamente debido a ese cansancio acumulado, que se salta algunas fases del sueño y eso le hace soñar y tener esas sensaciones, pero para ella son demasiado reales, y sólo al despertarse encuentra paz, pero para caer de nuevo en la tortura del insomnio.
Su cuerpo se aplasta contra la cama, como si algo le empujase, nota como el colchón se hunde por su peso, como si éste fuera mucho mayor; y como se aprieta se cara contra la almohada. Tiene la necesidad de despertarse, pero necesita dormir, asi que intenta obviar lo que sueña como le ha recomendado su psicólogo.
Entonces un destello rojo, acompañado de un murmullo gutural. El terror la inunda, su corazón se acelera, suda. Podría despertarse si quisiera porque, aún durmiendo, es consciente de loq ue pasa, y se ha despertado muchas veces en otras ocasiones, cuando la sensación de ahogo y el horror quebraban sus nervios. Pero su psicólogo le recomendó que no lo hiciera, sólo son sueños inofensivos y ella debe dormir porque lo necesita como cualquier ser humano. Su semblante se contonea por el espanto pero opta por intentar relajarse, no hacer caso de lo que siente; debe dormir.
Entonces la alucinación cambia. Ahora nota como si una fuerza invisible la arrastrara hacia el suelo; tira de ella arrancandola de la cama. Sabe que no es así, que sigue en su lecho, que sólo es un delirio. El suelo se abre, una intensa luz roja emerge de la grieta y la ciega. Gira la cabeza hacia atrás para proteger sus ojos, esos que tiene cerrados, pero sigue viendo, aún cuando no lo desea. Y entonces, ve su cuerpoo en la cama, ve su rostro deformado por el terror. Siente que se hunde, que esta abandonando su cuerpo y su alma se desploma en un abismo de un rojo infernal, en una espacie de inframundo siniestro.
Lucha por despertarse, pero ahora no puede. Es como si algo se lo impidiese de alguna manera; percibe, nota, que la consciencia está ahi al lado, pero no puede acceder a ella. Llora de impotencia, su corazón late descocado, su respiración es tan exitada que siente como si sus doloridos pulmones fuesen a estallar. Entonces ve cientos de manos que se acercan a ella. No... es ella la que se acerca a las manos. Oye alaridos iracundos, las manos quieren atraparla, quieren hacerle daño. Finalmente, grita aterrada, su corazón golpea tan fuertemente su pecho que parece capáz de atravesarlo y salir disparado al exterior.
Entonces, lo ve. Las manos no quieres atraparla; las voces gritan, pero no execreciones, sino súplicas. Le estan pidiendo ayuda, quieren que ella las libere de su tormento, que las saque de lo que parece el infierno. María alarga su brazo de forma inconsciente para ayudar sin saber como. Roza apenas una de las manos y entonces siente como si hubiera metido la suya en una hoguera, una quemazón horrible la obliga a retirarla. Y ve horrores sin igual, como si con ese leve contacto, toda una vida de vejaciones, dolor y martirios sin precedentes se huiera transmitido a su mente.
Contempla las caras de los condenados, como lloran y suplican. Una sombra demoniaca y alada se acerca volando a ella. No puedo soportarlo más, grita como nunca lo hizo, una mezcla de íra y pánico. Siente como le duele la garganta, como pierde la voz, sus cuerdas vocales a punto de romperse, pero sigue chillando. Observa impotente como la sombra se acerca cada vez más a ella inexorablemente... entonces su visión se distorsiona.
Siente un fuerte envión que le regresa violentamete a su cuerpo; oye su grito y se despierta. Su propio alarido la ha despertado. Abre los ojos, se incorpora sentándose en la cama y mira al suelo. No ve agujero ni luz alguna. Mira su mano, no tiene marcas pero aún le duele la quemazón y recuerda ls terribles imagenes que visualizo.
Se levanta llorando, se arranca a tirones la blusa con la que dormia, quedándose totalmente desnuda. Loca de rabia, arroja los jirones lejos de sí y se abraza, compungida, llorando y gimiendo, temblando, y siente que su piel está ardiendo. Instintivamente, corre a la ducha, se quiebra bajo el agua helada, se desmorona y cae llorando de rodillas. Sólo fue una pesadilla, pero era demaciado real, incluso aún le duele la mano. ¿y si no fue un sueño?
Siente ganas de acabar con su vida, ya no puede más, esta hasta de vivir, el insomnio convierte su miserable existencia en una tortura continua. Angustia, ansiedad, amargura, odio, ya no sabe lo que siente, es un torbellino de sensaciones nefastas. Piensa que se está volviendo loca. Sale de la ducha, corre desnuda y mojada hacia la mesa donde había cenado, y toma el cuchillo que habñia utilizado, dispuesta a quitarse la vida. Se dispone a atravesarse el corazón, apolla el fri metál en su piel, y la punta atraviesa apenas la primera capa de piel dolorosamente. El pinchazo la hace retroceder, pero no queriendo sucundir ante la duda, vuelve a posicionarlo contra su pecho, armándose de coraje. No puede controlar el temblor de su cuerpo, ni los sollozos que escapan de los lábios... entonces, algo cambia en su interior de repente, el miedo y la depresión se tornan en una fúria inusiada, no quiere hacerlo; no va a dejarse ganar.
Ya no llora, se alza estirando su cuerpo llena de íra. Rgresa al cuarto de baño, contempla su semblante en el espejo, sus ojos coléricos, mira su seno y unas gotas de sangre resbalando desde él hasta su vientre. Vuelve a entrar en la ducha despacio, el agua se tiñe de rojo limpiendo su sangre. Mira hacia arriba, con el agua golpeando su rodtro. Una súbita energía la recorre, a pesar de estar exhausta y no haber dormido. Siente que podría afrontar casi cualquier cosa. L adrenalina vigoriza sus músculos de una forma increíble, esta demasiado furiosa.
Sale de la ducha y seca su cuerpo. Se sienta en un pequeño sofá. Esta noche no dormirá más, pero descansara lo que pueda.
Algo tras la ventana la observa, una figura alada y diabólica lo que podría llamarse, su cara se contonea por la frustración, sus ojos irradian un odio mefistofélico. Sin ms se sumerge volando en la oscuridad de la noche.
